Las organizaciones y las tecnologías forman parte de nuestro universo cotidiano. Una escuela, una empresa, un hospital, un club de fútbol, una asociación vecinal, un ministerio, un banco, un partido político, un museo... son organizaciones. Cuando compramos, cuando pagamos un servicio en un Banco, cuando estudiamos, cuando viajamos, lo hacemos en contextos organizacionales. Cada paso que damos en nuestra vida nos conduce a organizaciones en las que nos movemos y en las que pasamos gran parte de nuestro tiempo, ya sea en calidad de miembros como de usuarios.
Cuando realizamos compras, nos comportamos como clientes (usuarios) en una organización que cuenta con una persona o un conjunto de personas que asumen el rol de vendedores (miembros de la organización), que dispone de un producto que nos interesa y que, a cambio de dinero, nos lo puede vender y entregar. Gran parte de nuestras actividades la realizamos en contextos organizacionales; este hecho se presenta en múltiples formas. En el caso de comprar un helado en una heladería ‘artesanal’, nos encontramos con que allí habrá personas que reciban las frutas y esencias, otras que fabriquen el helado de acuerdo a ciertas recetas, otras que lo mantengan en heladeras a determinada temperatura, otras que lo vendan. Un banco tiene una determinada disposición física, con personal detrás de una ventanilla que sella un documento que da cuenta del pago de un impuesto. El subte tiene horarios determinados, recorridos establecidos y frecuencias determinadas; el cospel para acceder al servicio tiene un valor y puede ser comprado en ventanillas habilitadas para ello; podemos suponer que hay normas para que los conductores de los trenes ingresen a su trabajo y desempeñen su tarea, y que existen señales que saben interpretar: ‘arrancar’, ‘frenar’, ‘paso’, ‘bloqueado el paso’; por otra parte podemos suponer que el subte no existiría si no hubiera gente que lo utilizara...
En cada uno de estos ámbitos, el conjunto está organizado para cumplir con cierta misión previamente establecida (vender productos, proveer un servicio, cobrar impuestos, etc.); se disponen recursos y personas para hacer determinadas actividades establecidas, existen ciertas normas de conducta para quienes integran esa organización (ya sean explícitas o tácitas), y, quienes usamos sus servicios, les otorgamos cierto reconocimiento (legitimidad) para cumplir con sus funciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario